A veces las personas nos mostramos mas fuertes de lo que somos. Aparentamos una seguridad que no existe en realidad. Intentamos sacar ese carácter que no poseemos estando a la defensiva con los demás, pero en realidad eso es simplemente la rabia que tenemos por no poder afrontar las cosas como deberíamos hacerlo.
La realidad que vivimos cada día es difícil de llevar y cada uno tiene sus propias dificultades a la hora de hacerlo. Adoro a esas personas que tienen una vista positiva hacia cada problema que se les presenta, pagaría por que me enseñaran a hacerlo.
Pero también existen los débiles que intentan ser fuertes, aquí estoy yo. Lo que daría por atreverme ha decir tantas cosas que guardo dentro intentando que no se reflejen en el exterior. Así solo consigo ir undiendolas mientras lo hago yo también. De ahí esos momentos de debilidad en los que como siempre me tumbo en la cama para comenzar mi mar de lágrimas.
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