Me seducen las mentes, me seduce la inteligencia, me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que las mueve y que merece la pena conocer.
No quiero una preciosa cara con unos preciosos labios que me digan besamé. Simplemente deseo una mente que consiga atraer mi propia mente diciendo "confía en mí".
A partir de ahí todo cambiará.
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